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Me burlo de toda grandeza, porque pienso que cualquier grandeza es falsa. Entre vanidosos, soy el demiurgo que los hincha; entre hipócritas, el demiurgo que los escandaliza; y entre neutrales, el demiurgo que los implica. Como todo proscrito, padezco nostalgias, y éstas son las nostalgias que yo, un griego, vivo: nostalgia de la Verdad, de la Belleza y de la Bondad.

Miguel Espinosa

Miguel Espinosa Gironés

Miguel Espinosa Gironés fue un novelista y ensayista nacido en Caravaca de la Cruz (Murcia) el 4 de octubre de 1926 y muerto en Murcia el 1 de abril de 1982. Trabajó en comercio exterior y como asesor jurídico.

Escritor poco conocido por el gran público, pero sí reconocido por la crítica y el mundo académico. Muchas de sus obras se publicaron años después de ser escritas; algunas, incluso, de forma póstuma.

Es terrible la bomba de Hiroshima. Son terribles los campos de concentración nazis. Pero más terrible y más densa es la relación cotidiana entre dos personas. Más pasmosa, más inacabable, más inabarcable y más angustiosa. El escritor debe penetrar ahí, constantemente, en lo cotidiano, y demostrar que lo cotidiano, lo efímero, lo que parece vulgar, puede ser pasmoso, puede ser terrible, puede ser angustioso… O puede ser glorioso… Ésta es la labor del escritor.

Miguel Espinosa

Miguel Espinosa no ha venido a apaciguar conciencias, sino a escandalizarlas.

***

No busquemos respuestas al misterio, y dejemos que prosiga, intacto, su curso, sin olvidar que cada uno de nosotros también somos parte de él.

María del Carmen Carrión

Mi más sincero agradecimiento a Magdalena Lobo, guía excepcional por las maravillas del Valle. Gracias también a Jesús Lobo, Gloria Poza y Loli Romero, administradora de la página Conociendo el Valle.

María del Carmen Carrión

I

El Valle de Tabladillo, en la Quinta Provincia de la Vieja Metrópoli, digo Segovia, no me es ajeno, pues allí nació quien me dio la inspiración.

II

En el mejor lugar de la Tierra, rodeado de florestas, prados y frutales; surcado por calmos ríos, pleno de oreantes austros, limpísima vegetación, luz transparente, enjundiosos silencios y elevada Concordia; habitado por mozas graciosas, sucintas, prietas y ligeras de ropa; y lejos, en fin, de cualquier mal. En el mundo no existe paraje igual ni mujer como Azenaia. Si lo niegas, probaremos tu error.

III

Volveré; has de saberlo; pues, aunque haya mal en el mundo, nada podrá ocurrir tan infame que contradiga la bondad de los dioses. Espérame, no me olvides.

Miguel Espinosa, Escuela de mandarines

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